¿Cada cuánto hay que
repasar el vocabulario?
Antes de lo que parece necesario, y cada vez más espaciado. El intervalo que funciona crece con el plazo que te propones: para seguir sabiendo la palabra una semana después, repásala al cabo de un día; para seguir sabiéndola un año después, espera unas tres semanas (Cepeda y otros, 2008). En 254 estudios, repartir la misma práctica dio un 47% de recuerdo frente al 37% del atracón (Cepeda y otros, 2006). El calendario es fácil de enunciar y casi imposible de llevar a mano: ahí está el problema real, y eso es lo que conviene automatizar.
Todas las cifras están referenciadas al final de la página

Cuál es de verdad el intervalo óptimo
Casi todos los consejos sobre frecuencia de repaso son un número que a alguien le sonó bien. Hay una fuente mejor: Cepeda, Vul, Rohrer, Wixted y Pashler (2008) enseñaron datos poco conocidos a 1.354 personas y variaron dos cosas por separado — el intervalo hasta el único repaso, desde el mismo día hasta 105 días, y el plazo hasta la prueba final, de 7 a 350 días. Ese diseño responde a la pregunta directamente, porque deja que el intervalo óptimo salga de los datos en lugar de darlo por supuesto.
El resultado es el hallazgo más útil de toda la literatura para quien quiera montarse una rutina: cuanto más tiempo quieras recordar algo, más conviene esperar antes de repasarlo. Eso sí, el intervalo crece más despacio que el plazo, de modo que representa una fracción cada vez menor de él.
| Quieres seguir sabiéndolo dentro de | Mejor intervalo hasta el repaso | Fracción del plazo | Qué encontró el estudio |
|---|---|---|---|
| 1 semana | aproximadamente 1 día | ~14% | Repasar el mismo día fue el peor de todos los intervalos probados |
| 5 semanas | aproximadamente 11 días | ~31% | Con intervalos de un día o menos se perdía cerca de un tercio de la puntuación alcanzable |
| 10 semanas | aproximadamente 3 semanas | ~30% | El máximo es ancho: de una semana a dos meses todo aguantó bien |
| 1 año | aproximadamente 3 semanas | ~6% | Los intervalos largos siguen ganando a los cortos, pero el óptimo deja de subir |
| La regla práctica | más plazo → más intervalo | ~5–30% | Acertar de manera aproximada vale más que afinar; y espaciar algo vale más que ambas cosas |
Léelo como una cresta, no como una receta. Los propios autores lo describen así: el recuerdo sube hasta un máximo ancho en función del intervalo y luego baja despacio, de modo que equivocarse por unos días cuesta muy poco y no repasar cuesta todo. La traducción práctica es una escalera que se abre: primer repaso dentro del día, segundo dentro de la semana y después intervalos que aproximadamente se duplican cada vez que aciertas.
Por qué «repásalo cuando lo notes flojo» no funciona
El calendario evidente sería repasar una palabra justo cuando notas que se te escapa. No funciona, y no por falta de disciplina: la sensación de saber y el hecho de saber se separan, siempre en la misma dirección.
- Confundimos familiaridad con recuerdo. Una palabra recién vista parece sabida porque sigue en la memoria de trabajo. Roediger y Karpicke (2006) observaron que los estudiantes consideraban más eficaz releer y, aun así, rendían peor en la prueba diferida que quienes se habían autoevaluado. La estrategia que se siente productiva es sistemáticamente la más débil.
- Se olvida más rápido el primer día. Murre y Dros (2015) repitieron el autoexperimento original de Ebbinghaus y reprodujeron la forma de la curva: las pérdidas más fuertes ocurren en las primeras horas y el primer día, y luego la curva se aplana. Cuando notas la palabra floja, la mayor parte del deterioro ya ha pasado: no estás repasando, estás reaprendiendo.
- Un repaso fácil casi no cuenta. Un repaso que no cuesta esfuerzo aporta poco. Bjork y Bjork (2011) bautizaron este tipo de efectos como dificultades deseables: condiciones que te frenan en el momento y mejoran la retención después. Un calendario basado en la comodidad elimina justamente la dificultad que hacía el trabajo.
Cuántos repasos necesita una palabra para que todo esto deje de importar: cuántas veces hay que ver una palabra (en inglés).
Los calendarios habituales, comparados
Todo sistema de repaso responde a una sola pregunta: ¿qué decide cuándo vuelve una palabra? Los de abajo van ordenados, más o menos, por cuánta parte de esa decisión te quitan de encima. La columna que predice si un calendario sobrevive a un mes real no es la calidad de su algoritmo, sino qué tiene que ocurrir para que el repaso llegue a producirse.
| Calendario | Qué fija el intervalo | Qué te exige a diario | Dónde falla |
|---|---|---|---|
| Atracón antes del examen | Nada: una sola sesión | Nada, y luego horas | Sirve para el examen del viernes; la síntesis de 254 estudios lo deja diez puntos por detrás del repaso espaciado en recuerdo diferido |
| Repasarlo todo, a diario | El tamaño de tu lista | Crece sin límite | Se hunde por su propio peso a partir de unos cientos de palabras, y repasa las sabidas en el peor momento posible |
| Recordatorios de calendario | Tú, por adelantado | Una decisión más una sesión | Cada palabra necesita su propia escalera; nadie mantiene 300 a mano |
| Cajas de Leitner | La caja en la que está la ficha | Abrir la caja y trabajar el montón | Los intervalos son correctos; el punto de fallo es el día en que no la abres |
| Mazos con algoritmo | Tus propias valoraciones de dificultad | Abrir la app y vaciar la cola | El mejor modelo de intervalos disponible, y aun así depende de acordarte de abrirla; una semana saltada vuelve como atasco |
| Repaso por disparador | El algoritmo, activado por algo que ya haces | Segundos, sin agenda | Los intervalos son aproximados: caen cerca del objetivo, no encima, porque el disparador es tu día y no un reloj |
Las dos últimas filas comparten modelo de intervalos y solo se diferencian en qué inicia el repaso. Ahí es donde mueren de verdad casi todos los planes de estudio: no en el algoritmo, sino en el hueco entre que un intervalo vence y una persona abre una aplicación. Un calendario con intervalos algo peores que se ejecuta todos los días gana a uno perfecto que se ejecuta a rachas.
¿Importa el intervalo exacto tanto como se cree?
No, y es una buena noticia: significa que para tener un plan que funcione no hace falta uno perfecto. La curva de retención de Cepeda y otros (2008) tiene un máximo ancho: intervalos bastante alejados del óptimo seguían dando casi todo el beneficio, y la penalización por llegar tarde es mucho menor que la de llegar pronto. Si hay que equivocarse, mejor equivocarse esperando de más.
Dos cosas sí importan más que el intervalo. La primera es si el repaso es un intento real de recordar. Karpicke y Roediger (2008) mantuvieron constante el tiempo total de estudio y solo variaron si los ítems se releían o se volvían a examinar: quitar la recuperación repetida hundió el recuerdo una semana después de en torno al 80% a en torno al 35%, mientras que quitar la relectura apenas movió nada. Una ojeada perfectamente cronometrada a una lista vale menos que un intento de recordar mal cronometrado.
La segunda es si el repaso llega a ocurrir. Bahrick y sus colegas (1993) enseñaron vocabulario extranjero a lo largo de 13 sesiones y siguieron a los aprendices cinco años; el espaciado de 56 días ganó al de 14, pero todas las condiciones exigían completar las trece sesiones. Ese es el supuesto que casi todos los calendarios publicados dan por hecho en silencio y que casi ningún estudiante cumple. La adherencia no es una nota al pie del efecto de espaciamiento: en el plazo de un año, es el término dominante.
Cuánto cuesta al día un calendario real
Aquí la gente se pasa de largo en sus cálculos, y esa exageración es la razón por la que nunca empieza. Un repaso no es una sesión de estudio: es un intento de recordar una palabra — intentas producir el significado, compruebas y sigues. Seis segundos es una estimación generosa.
Una palabra en rotación activa vuelve unas diez veces a lo largo de unas seis semanas antes de que sus intervalos se alarguen más allá del horizonte, lo que da una media de en torno a un cuarto de repaso por palabra y día. Con esa única proporción sale toda la factura diaria.
| Palabras en rotación | Repasos pendientes en un día medio | A unos seis segundos cada uno | A qué equivale |
|---|---|---|---|
| 50 | unos 12 | poco más de 1 minuto | Menos que una vuelta a un feed social |
| 100 | unos 24 | unos 2 minutos y medio | Cabe de sobra en los tiempos muertos de un trayecto |
| 300 | unos 72 | unos 7 minutos | Sigue por debajo de una cola o un viaje en ascensor al día |
| 600 | unos 144 | unos 14 minutos | El punto en el que hay que trocear las sesiones para que sobrevivan |
El modelo: entre 8 y 12 encuentros espaciados por palabra (Nation y Wang, 1999) repartidos a lo largo de unas seis semanas de intervalos crecientes, lo que da ~0,24 repasos por palabra y día en régimen estable. Las palabras nuevas suben la carga y las maduras la abandonan. Tómalo como orden de magnitud, no como promesa: lo importante es que el coste diario del espaciado son minutos, así que lo que frena a la gente no es el trabajo.
Un calendario que funciona sin ti
Todo lo anterior es un problema de planificación disfrazado de problema de aprendizaje. Los intervalos se conocen, el coste diario son minutos y el modo de fallo es que una persona se olvide de empezar. Esa es la parte que conviene delegar en software, y es la forma que tiene LearnScreen.
El intervalo lo decide el sistema
Una escalera de Leitner elige la siguiente palabra: la que acabas de fallar vuelve casi enseguida y la que has acertado se aleja de forma geométrica. Nunca eliges qué repasar, así que los intervalos se abren como describen Cepeda y otros (2008) en lugar de amontonarse sobre aquello de lo que casualmente dudas.
El disparador ya está en tu día
El móvil se mira unas 186 veces al día, en torno a 11,6 por hora despierta (Reviews.org, 2026). LearnScreen usa la API de Tiempo de Uso de Apple para bloquear las apps que elijas, así que la tarjeta llega sobre un gesto que ibas a hacer igualmente. Nada que recordar, nada que abrir: la adherencia deja de ser el eslabón débil.
Seis segundos de recuerdo real
La tarjeta pide el significado antes de mostrarlo y después marcas si la sabías o no. Ese intento — y no el vistazo — es lo que ganó a la relectura en Roediger y Karpicke (2006), y es la única parte del calendario que ningún sistema puede hacer por ti.
- La dosis la pones tú. De 3 a 20 palabras por sesión, y la frecuencia con la que vuelve el bloqueo es ajustable: con los ajustes habituales salen unos 25 intentos de recuerdo al día, unos dos minutos y medio repartidos.
- Más de 1.080 palabras seleccionadas en 18 temas. Once idiomas para aprender y palabras propias ilimitadas con traducción, transcripción y frase de ejemplo.
- Funciona sin conexión. Las tarjetas y los bloqueos funcionan sin red una vez instalada; la copia en iCloud es oportunista y escribe en tu base de datos privada, no en nuestros servidores.
- Sin cuenta y sin racha que romper. No hay que registrarse ni hay una cadena que castigue un mal día: la cola simplemente devuelve esa palabra la próxima vez que vayas a abrir una app bloqueada.
Seguir leyendo
- ¿Cuántos minutos al día para aprender un idioma? — La aritmética del tiempo y dónde están ya esos minutos.
- ¿Cuántas palabras al día hay que aprender? — Por qué el techo es la carga de repaso y no la entrada de palabras nuevas.
- ¿Cuántas palabras hacen falta para hablar un idioma? — Hasta dónde tiene que crecer la rotación al final.
- ¿Funciona de verdad el aprendizaje pasivo? — Qué da la exposición por sí sola y qué no.
- ¿Cuántas veces hay que ver una palabra? — El recuento que estos intervalos se dedican a repartir (en inglés).
Preguntas frecuentes
Fuentes
- Cepeda, N. J., Pashler, H., Vul, E., Wixted, J. T., & Rohrer, D. (2006). Distributed practice in verbal recall tasks: A review and quantitative synthesis. Psychological Bulletin, 132(3), 354–380.
- Cepeda, N. J., Vul, E., Rohrer, D., Wixted, J. T., & Pashler, H. (2008). Spacing effects in learning: A temporal ridgeline of optimal retention. Psychological Science, 19(11), 1095–1102.
- Bahrick, H. P., Bahrick, L. E., Bahrick, A. S., & Bahrick, P. E. (1993). Maintenance of foreign language vocabulary and the spacing effect. Psychological Science, 4(5), 316–321.
- Karpicke, J. D., & Roediger, H. L. (2008). The critical importance of retrieval for learning. Science, 319(5865), 966–968.
- Roediger, H. L., & Karpicke, J. D. (2006). Test-enhanced learning: Taking memory tests improves long-term retention. Psychological Science, 17(3), 249–255.
- Murre, J. M. J., & Dros, J. (2015). Replication and analysis of Ebbinghaus’ forgetting curve. PLOS ONE, 10(7), e0120644.
- Bjork, E. L., & Bjork, R. A. (2011). Making things hard on yourself, but in a good way: Creating desirable difficulties to enhance learning. In Psychology and the Real World, 56–64.
- Nation, I. S. P., & Wang, K. (1999). Graded readers and vocabulary. Reading in a Foreign Language, 12(2), 355–380.
- Reviews.org (2026). Cell Phone Usage Stats. Survey of ~1,000 US adults, fielded Q4 2025. Report
Las cifras de intervalos son los valores óptimos que Cepeda y otros (2008) publican para cada plazo de retención probado, redondeados a una unidad razonable; los porcentajes son esos intervalos expresados como fracción del plazo. Las cifras de carga diaria son aritmética a partir de los recuentos de encuentros de la literatura sobre vocabulario, no datos medidos de la aplicación, y se dan como orden de magnitud.
Deja que el calendario se lleve solo
LearnScreen mantiene la escalera, elige la palabra y espera a un momento que ibas a tener de todas formas. Lo único que te pide son los seis segundos que construyen la memoria.
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